Entrenamiento de fuerza

Entrenamiento de fuerza

Entrenamiento de fuerza 1280 720 Eurolab

El entrenamiento de fuerza se basa en la resistencia que puede ser el peso de objetos ajenos al cuerpo, deben moverse o el propio cuerpo que debe ser sostenido o levantado en diferentes posiciones.

¿Cómo saber si estás realizando bien tus entrenamientos y hasta qué punto se consideran de fuerza?

Fuerza máxima:

Es el peso máximo que una persona puede desplazar con un movimiento, el ejercicio se realiza con una carga máxima (95%) o submáxima (85%) de tu peso.

Fuerza velocidad:

La capacidad de superar una resistencia a mayor velocidad, es decir, la potencia, el ejercicio se realiza con cargas de entre 65% y 85% de tu peso.

Fuerza resistencia:

La capacidad del organismo para superar la fatiga en ejercicios de larga duración, el ejercicio se realiza con cargas entre el 50% y 65% del máximo de tu peso.

Beneficios de un entrenamiento de fuerza

Además de aumentar el rendimiento de los músculos, un entrenamiento de fuerza diseñado para cada individuo y sostenido en el tiempo ofrece otros beneficios:

Activa tu sistema cardiovascular:

El ejercicio de fuerza promueve un mayor movimiento de sangre, con la consecuente limpieza del sistema cardiovascular.

Mejora tu metabolismo:

El metabolismo se acelera no solo mientras se realiza el ejercicio, sino también hasta dos horas después de haberlo finalizado. El aumento del ritmo metabólico quema grasas y permite disminuir los niveles de sustancias nocivas en sangre como los triglicéridos y el colesterol.

Obtén una mejor postura:

El entrenamiento de fuerza entrena músculos que habitualmente no se utilizan, pero que son indispensables para mantener una buena postura que evite dolores y sobrecarga en otros músculos.

Evita la diabetes:

Este entrenamiento quema azúcares para obtener energía (metabolismo anaeróbico láctico), es decir que puede ayudar a controlar los niveles de azúcar en sangre.

Previene las fracturas:

Además de los músculos, el entrenamiento de favorecer también a los huesos, aumentando su densidad. De esta manera, tanto huesos como articulaciones son menos propensos a lesiones y fracturas.

Elimina el sobrepeso:

Cada músculo entrenado requiere más calorías diarias, incluso en los momentos en que no se realiza un ejercicio de fuerza. Este gasto extra de energía ayuda a prevenir la obesidad.

Ya conoces los beneficios que conlleva incorporar a tus rutinas un buen entrenamiento de fuerza ¿Qué esperas para implementarlos?